Acompañar a un niño en sus sueños y proyectos de futuro es enseñarle a explorar posibilidades, no a fijar una elección. La orientación se construye a lo largo de varios años, mediante la acumulación de experiencias, conversaciones y confrontaciones con la realidad. Desde el inicio del curso 2025, el Plan Avenir del Ministerio de Educación Nacional formaliza este enfoque instaurando un acompañamiento continuo desde 5º hasta 2º de bachillerato, con tiempos dedicados en cada establecimiento y la plataforma digital Avenir(s) de Onisep.
Autocensura y sesgos sociales: lo que frena los proyectos antes incluso de que nazcan
Antes de hablar de aliento, es necesario nombrar lo que impide a un niño soñar en grande. La concertación nacional sobre la orientación, lanzada el 28 de noviembre de 2024, ha documentado diferencias marcadas entre los trayectos de los hijos de profesionales y los de los hijos de obreros. Las niñas siguen estando subrepresentadas en las especialidades digitales e informáticas.
La autocensura se construye mucho antes del bachillerato, a menudo desde la educación primaria, a través de las observaciones del entorno, las representaciones transmitidas por los medios o la ausencia de modelos accesibles. Un niño que nunca ha conocido a alguien que ejerza una profesión determinada tendrá dificultades para proyectarse en esa vía.
El papel de los padres no se limita a validar una elección. También consiste en ampliar el campo de visión: llevar a un niño a lugares profesionales variados, presentarle trayectorias atípicas, comentar juntos reportajes sobre profesiones poco conocidas. Recursos como quandjeseraigrande.net permiten descubrir trayectorias diversificadas que se alejan de los esquemas habituales.

Confianza y autonomía: dos palancas concretas para apoyar un proyecto infantil
Animar a un niño no significa aplaudir cada idea sin discernimiento. La confianza se construye mediante el reconocimiento de los esfuerzos, no solo de los resultados. Un niño que escucha “has trabajado bien para preparar esta exposición” desarrolla una percepción diferente de sus capacidades que aquel que solo escucha “has sacado buena nota”.
La psicología del desarrollo distingue dos tipos de retroalimentación parental:
- La retroalimentación orientada al proceso, que valora el método, la perseverancia y la estrategia adoptada por el niño frente a una dificultad
- La retroalimentación orientada al resultado, que se centra en el rendimiento final y puede crear ansiedad relacionada con el fracaso
- La retroalimentación comparativa (“tu hermano, él, tuvo éxito”), que erosiona la motivación intrínseca y empuja a la evitación
Priorizar el primer tipo no requiere formación especializada. Es un reflejo que se debe instaurar en las conversaciones cotidianas, especialmente en el momento de los deberes o las actividades extracurriculares.
Dejar que el niño cambie de opinión sin dramatizar
Un proyecto de futuro a los 8 años no es un compromiso contractual. Cambiar de sueño forma parte del proceso normal de construcción de la identidad. Los padres que reaccionan con decepción (“¡pero querías ser veterinario la semana pasada!”) envían una señal involuntaria: cambiar de opinión es fracasar.
Es mejor hacer preguntas abiertas. “¿Qué te atrae de este nuevo proyecto?” o “¿Qué ha cambiado desde la última vez?” permiten al niño verbalizar su razonamiento. Este hábito de reflexión le servirá en el momento de las verdaderas elecciones de orientación.
Plan Avenir y orientación escolar: lo que los padres deben saber
El Plan Avenir, publicado por nota de servicio en el Boletín Oficial el 3 de julio de 2025, modifica la forma en que se trata la orientación en los establecimientos. Cada colegio e instituto debe disponer ahora de un plan plurianual, con medios días dedicados al descubrimiento de profesiones y trayectorias.
La orientación se convierte en una competencia que se construye progresivamente, y no en una decisión puntual tomada al final de 3º de ESO o 2º de bachillerato. La plataforma Avenir(s) de Onisep centraliza recursos para que los estudiantes puedan explorar, comparar y revisar sus proyectos a lo largo de su escolaridad.
Para los padres, esta evolución cambia la postura a adoptar. Acompañar ya no significa esperar el consejo de clase de 3º de ESO para involucrarse. Algunas acciones concretas:
- Consultar regularmente la plataforma Avenir(s) con el niño, desde 5º, para identificar juntos sectores que correspondan a sus intereses
- Participar en los medios días de orientación organizados por el establecimiento, que permiten un diálogo entre familias, docentes y profesionales
- Identificar los dispositivos de mentoría locales, que ponen en contacto a jóvenes con profesionales de su territorio

La trampa de la proyección parental
Las familias son el primer interlocutor de los adolescentes en materia de orientación, pero este papel también puede acentuar las desigualdades. Un padre ingeniero tenderá a valorar las trayectorias científicas. Un padre artesano a veces orientará hacia un recorrido que considera “más seguro” que el suyo.
Acompañar un proyecto de futuro es aceptar que no se parezca al propio. Esta postura requiere un esfuerzo consciente, especialmente cuando el proyecto del niño parece arriesgado o alejado de lo que la familia conoce. La mentoría externa, ya sea escolar o asociativa, ofrece un contrapeso útil al exponer al niño a adultos que no tienen la misma perspectiva que sus padres.
Sueños de niño y realidad profesional: articular imaginación e información
Un niño de seis años que quiere ser astronauta no necesita que le expliquen las estadísticas de reclutamiento de la ESA. Sin embargo, un adolescente de catorce años que considera una carrera en el videojuego merece una conversación honesta sobre las realidades del sector: formaciones disponibles, condiciones de trabajo, diversidad de profesiones (diseño de juegos, programación, sonido, narración).
El desafío es dosificar la información según la edad. Demasiado pronto, el realismo se convierte en desánimo. Demasiado tarde, la ausencia de referentes concretos transforma el sueño en un callejón sin salida en el momento de elegir especialidades o Parcoursup.
El momento adecuado para introducir datos concretos se sitúa alrededor de 4º o 3º de ESO, cuando el adolescente comienza a distinguir sus deseos de sus aptitudes y puede integrar información sobre los trayectos de formación sin perder su motivación. Antes de esta edad, la exploración libre, el juego y la lectura siguen siendo los mejores aliados de un proyecto que madura a su ritmo.



